
Recientemente recibimos de parte de una de nuestras alumnas un link a un artículo del Wall Street Journal que trata un tema bastante controversial y totalmente ligado a la enseñanza del inglés como segundo idioma, que en definitiva es la razón de nuestra existencia aquí en ISI.
En pocas palabras, lo que se expone en el artículo es el plan que hay en el estado de Arizona de poner de lado, si se quiere, aquellos profesores de inglés que no dominen este idioma a la perfección. A todas luces pareciese que una cacería de brujas (o de profesores latinos) está por iniciarse en este estado y si a eso se le suma la reciente ley firmada por la gobernadora Jan Brewer se podría llegar a la conclusión de que Arizona es el Mississippi de hace 50 años.
Pero hay que tomar en cuenta una cosa. Estamos hablando de profesores de inglés como segundo idioma con serias fallas tanto en su gramática, como en su pronunciación y en su fluidez. Es algo de lo que nosotros aquí en ISI nos preocupamos constantemente: ¿estamos reclutando profesionales de la enseñanza que manejen el idioma como si fuese su lengua materna? Por lo tanto, yo en lo personal puedo entender que el departamento de educación del estado de Arizona se preocupe por tener al frente de sus clases de inglés a personas que al menos puedan usar el lenguaje correctamente.
También entiendo que la manera de identificar cuales serían las personas no aptas para dar clases de inglés no ha sido claramente delineada y que se presta para distintas interpretaciones y apreciaciones subjetivas. De allí es que surge, y de forma completamente comprensible, el miedo a la discriminación.
Esperemos que se llegue a un punto de entendimiento y que no se deje a las pasiones dominar sobre este punto en el que si no se hacen las cosas bien hechas los perjudicados serían los estudiantes.